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lunes, 19 de enero de 2015

La selección de personal: ¿Una lotería?


Todos queremos que el acople de las personas que se seleccionan en una empresa sea tan perfecto como el de una tuerca y un tornillo. Lo que quizás no tenemos muy claro es que ese acople se da con un diseño cuyo paso, diámetro, avance y número de vueltas es compatible en un 100%. Cuando se realiza un proceso de selección de personal, no solo se busca que una persona encaje con otra. La persona debe encajar con todo un sistema organizacional, con una diversidad de personas, con su cultura, su tecnología, sus prácticas. La única garantía del encaje entre la persona que llega y el Sistema está dado porque éste tenga totalmente definidas las condiciones de diseño. 


El diseño de un cargo es como el diseño de una pieza de alta precisión: Las funciones deben estar dimensionadas de tal forma que sí generen productividad y efectividad en la organización. Los procesos y procedimientos deben estar evaluados contra su posibilidad real de ejecución, complementariedad y probabilidad de incrementar los niveles de sinergia y experiencia a partir del aprovechamiento del conocimiento. El volumen de tareas y actividades, si bien es importante mantengan un alto nivel de exigencia, también es claro deben asignarse en términos alcanzables y realizables. 

¿Cuantos procesos y procedimientos maneja una persona de confianza en una organización?¿Esa persona además, cuántas personas tiene a su cargo para lograr cumplir los objetivos y tareas a cabalidad? ¿Qué herramientas tecnológicas le permiten incrementar su productividad? ¿Cuántas veces al día como jefes interrumpimos sus labores para solicitarle cosas que realmente pueden esperar o que incluso podemos hacer nosotros mismos? ¿hasta qué punto le hemos dado la instrucción y capacitación suficiente para que haga las cosas como a nosotros nos parece?

Algo que normalmente no hacemos es determinar los tiempos y métodos de las operaciones. Es decir, el análisis real de la ejecución efectiva de una actividad en el tiempo, su factibilidad de realización y el impacto positivo que pueda generar, por lo tanto a manera de ensayo error, vemos hasta cuánto es capaz de dar una persona, ensayando incluso las veces que sea necesario, considerando que quien está allí no da la talla.

El verdadero reto de lograr el acople de una persona en un proceso, parte de dimensionar el cargo debidamente, pues tendemos a sobrecargar y demeritar algunos trabajos que por su carácter reiterativo, en ocasiones consideramos no tendrían porqué consumir tanto tiempo y que sin embargo, haciendo un análisis exhaustivo su diseño no está contemplando los tiempos justos. 

A la larga ¿quién pierde con un cargo mal estructurado? Toda la organización y en especial quien tiene la responsabilidad de resolver qué hacer cuando alguna parte del Sistema colapsa. 

Finalmente, la selección de personal no es una lotería, si un cargo está bien diseñado y factiblemente dimensionado, se incrementa la probabilidad de que más personas cuenten con las competencias para ejecutarlo.

GUADALUPE SALAZAR 
GERENTE 
TALENTO EXTREMO


viernes, 12 de diciembre de 2014

¿Por qué es tan difícil seguir creciendo?

La mayoría de las empresas exitosas en sus primeros 10 o 20 años de trabajo, con gran tesón y una dedicación infranqueable de sus propietarios, logran alcanzar topes de ventas e ingresos que cambian el estilo de vida de los mismos. En este punto o momento, para mayor precisión, los empresarios sienten que han hecho mucho, pero a la vez es como si estuvieran volviendo a comenzar con la empresa. Cuando iniciaron, lo hicieron con personas que se adaptaban a sus requerimientos y necesidades sin una carta de funciones o declaratorias de procesos y procedimientos muy exactas. Se sabía lo que se tenía que hacer y simplemente se hacía y lo que no, se consultaba, se aprendía y se ponía en práctica. No había tiempo de documentar, registrar, sistematizar, analizar en profundidad, ni PLANEAR. Sólo había tiempo para ACTUAR y dejarse llevar por el instinto, el criterio e incluso la suerte. 

Al empezar a entablar relaciones con clientes más corporativos, más grandes, con más trayectoria y experiencia, empezaron a aparecer "las condiciones" y en algunos casos "los estándares", dejando en evidencia todo lo pendiente por hacer y quedando por el piso el orgullo de los propietarios tras haber construido con las uñas una gran obra, que en ese instante, el de la visita de un par, un auditor o un comercial, no parecía más que un conjunto de defectos, que no se sabe cómo, logra generar la caja mensual capaz de contratar y pagar a cerca de 20, 50 y hasta 100 empleados o más. 

Pese a la frustración, los propietarios saben que no pueden luchar contra lo establecido por un cliente tan importante para la compañía y simplemente comienzan a allanar el camino y a intentar cumplir los requisitos.

En ese momento desde la mentalidad práctica de los propietarios lo que hay que hacer es avanzar, entregar el registro, el documento, pasar la visita. Sin embargo sólo algunos comprenden el mensaje de fondo que dicha situación les está planteando: ¡Estás cambiando de liga che! - Si. Como en cualquier competencia seria, están las ligas menores y las ligas mayores. Cuando empiezan a darse esas exigencias del mercado, que prefiero llamar del sistema, la empresa entra al peligroso limbo de pasar de las ligas menores, donde sólo ser cumplido, dispuesto, atento, dinámico y astuto es suficiente para destacarse entre los demás; a las ligas mayores, donde además de ser competitivo hay que ser Sólidamente Corporativo.

Las empresas que no temen invertir para desarrollarse, enfrentan y resuelven en un ciclo de unos tres a cinco años la transición de las ligas menores a las ligas mayores. Las que temen invertir y cuya personalidad de los propietarios les limita salir de la zona de confort, pueden tener riesgos mayores e incluso quedar por fuera de las ligas menores, pues parar de crecer, que es distinto a crecer con una velocidad controlada, es resistirse a una inercia natural que termina destruyendo el valor de la empresa y su conexión sincrónica con el mercado y el futuro.

GUADALUPE SALAZAR 
GERENTE 
TALENTO EXTREMO